1
Y sucedió que contemplé a Zaphkiel abrir el segundo sello, y oí a la bestia semejante a un buey decir: ¡Vengan y vean!
2
Y sucedió que vi, por así decirlo, salir otro caballo que era rojo, y se le dio poder al que estaba sentado sobre él para quitar la paz de la tierra;
3
Y que la humanidad guerreara y se mataran unos a otros, y se le dio una gran espada.
4
Y sucedió que Zaphkiel, quien es Metatrón, hizo sonar su shofar, y vi, por así decirlo, una gran montaña arder en fuego, y fue arrojada al mar,
5
Y la tercera parte del mar se convirtió en sangre; y la muerte alcanzó a la tercera parte de las criaturas que estaban en el mar; sí, y una tercera parte de los barcos fueron destruidos.
6
Y sucedió que vi, por así decirlo, al leviatán, de color rojo, como antes, con sus siete cabezas y diez cuernos, y contemplé que ahora tenía siete coronas sobre sus cabezas.
7
Y vi, por así decirlo, que su cola había atraído hacia sí la tercera parte de las estrellas del cielo, y estas fueron arrojadas a la tierra, y de ellas engendraron los iyrin.
8
Y sucedió que vi, por así decirlo, al leviatán parado ante la Shejiná; y ella estaba encinta, lista para dar a luz.
9
Y el leviatán estaba listo con los dientes descubiertos, para devorar a su hijo en el momento en que saliera del vientre.
10
Pero para mi asombro, vi, por así decirlo, que se le dieron a la Shejiná dos alas, como las de un águila, y ella voló hacia el desierto.
11
Y vi, por así decirlo, que ella se ocultó allí en seguridad y fue nutrida, lejos de la faz de aquella serpiente, Lilith.
12
Y sucedió que se le dio poder al leviatán para proferir blasfemias sobre toda la tierra, excepto en la ciudad del desierto donde habitaba la Shejiná.
13
Pero al resto del mundo, se les dio la muerte a aquellos que no adoraran la imagen del leviatán.
14
Y estos guerrearon entre sí, pero vivieron con temor reverencial hacia la ciudad del desierto donde habitaba la Shejiná.
15
Y sucedió que Metatrón derramó su vial sobre el mar; y este se volvió como la sangre de un hombre muerto, y todo ser viviente que habitaba en el mar murió.
16
Y vi grandes obras de tinieblas, tribulación y pobreza—aun para aquellos que eran ricos en las materialidades del mundo.
17
Y sucedió que el ángel de YHVH me dijo: No temas nada de lo que habrás de padecer;
18
Porque YHVH te ha dado vida, y todo aquel que venzca al mundo no verá la segunda muerte.